LA GRANA COCHINILLA Y LA LUZ

Efecto de la luz artificial a diferentes muestras de ácido carmínico obtenidos por la grana cochinilla Dactylopius coccus, Costa para la integración en obras de arte.

RESUMEN

Se estudió el efecto de la luz artificial sobre diferentes muestras en concentrados de ácido carmínico de la grana cochinilla, Dactylopius coccus Costa (Hemiptera: Dactylopiidae) en condiciones controladas. Las pruebas se realizaron en el laboratorio de la Especialidad en Diseño de Iluminación ubicado en la Unidad
de Posgrados de la Universidad Autónoma de México. Dichas muestras se clasificaron de acuerdo a la saturación del pigmento, tono o matiz, brillantez y bajo la aplicación de entonadores. Estos resultados nos indican que tipo de luz artificial es favorable con relación al diagrama de distribución de la fuente luminosa,
su tecnología y su indice de reproducción cromática. D. coccus fue incapaz de lograr una tonalidad uniforme y un rango equilibrado de luminancia al teñir las muestras con diversos entonadores y en periodos variados .

Palabras clave: Pigmentos naturales, ácido carmínico, grana cochinilla, luz artificial, LED, fluorescencia.

INTRODUCCIÓN

La cochinilla • dactylopius coccus costa es un insecto hemíptero parásito de plantas pertenece a la familia dactylopidae, cuyo huésped son los nopales o tunas (opuntia). Su estructura física es de 3 a 6 mm y su esperanza de vida comparada con la nuestra es casi efímera. Los machos viven 3 días y las hembras para la producción 3 meses.
En la Edad Media se le llamó quermes, partiendo del vocablo sánscrito kirmidja: “derivado de un gusano”. Su nombre hebreo era tola’at shani, “grana de gusano”. Este compuesto rojo se extrae de un insecto [coco] sin alas, Kermes vermilio.
Se le conoce también con el nombre cochinilla del carmín, grana cochinilla nocheztlí y la rueda de la muerte.

El tinte es básicamente un compuesto orgánico que los químicos llaman ácido quermésico, y se extrae machacando los quermes incrustados en la resina e hirviéndolos en lejía. Las hembras son las que generan el ácido carmínico en la sangre como resultado de alimentarse de la planta, el ácido nutre a los huevecillos que pondrán al final de su vida.
El ácido carmínico se presenta principalmente en climas cálidos. Los países como México y Perú son los principales productores del pigmento. Las regiones y grupos relacionados con el cultivo del insecto en nuestro país comprendía: La mixteca alta, Zapoteca, Nahuatl principalmente.

La grana por su brillantez y diversidad de tonos constituyó en Europa un símbolo de poder, se usó para teñir lanas y sedas de los altos eclesiásticos, los ropajes de aristócratas, los uniformes del ejército de Napoleón. Actualmente se emplea para color de cosméticos, en la industria alimenticia y en medicamentos.
En el arte se utilizó en grandes cantidades como lo fue en el óleo ya que brinda muchas transparencias.
Versalles logra tapizar todo con cochinilla en su obra “Las Melinas”.
Impresionistas usaron la cochinilla como Van Gogh, revalorizando el insecto en un siglo donde resulta más apropiados para la salud pigmentos naturales ya que funcionan como un alternativo para la sustitución de los sintéticos.

CLASIFICACIÓN DE COLORANTES

Los colorantes de acuerdo a su origen se clasifican en sintéticos y naturales: y por su mecanismo de coloración en pigmentos y lacas.
Sintéticos. Son aquellos producidos por una síntesis química, presentan alta pureza y son de bajo costo, presentan mayor estabilidad a la luz y a la
temperatura ofreciendo colores variados y uniformes.
Naturales. Son obtenidos de fuentes naturales ya sean vegetales, animales, minerales o microorganismos.
Pigmentos. Compuesto hidrosoluble que imparten su color por disolución, son solubles en solventes polares y no polares, interaccionan con el medio.
Lacas. Son los productos elaborados por combinación, suspensión, precipitación u extensión de colorante o pigmento en un sustrato fijo. Son más estables frente a factores físicos como luz, temperatura, producen un tono más fuerte pero tienden a la coalescencia.

ABSORCIÓN DE LA LUZ

Los pigmentos naturales obtienen sus colores mediante la absorción de la luz. Pero algunos colores de la naturaleza son la consecuencia de procesos
físicos de dispersión.
La luz se dispersa con más intensidad cuando los objetos que intercepta son de un tamaño similar a la longitud de onda de la radiación. Las gotas de agua de las nubes tienen el tamaño adecuado para dispersar toda la luz visible, creando esas blancas manchas en el cielo. El cristal hilado y el vidrio molido se ven blancos y opacos por la misma razón, pese a estar hechos del mismo material que las ventanas. Los vitrales se vuelven más pálidos cuanto más se macera el vidrio: a medida que las partículas son más pequeñas tienen una superficie total mayor para dispersar la luz, de manera que la dispersión (que no depende de las longitudes de onda que caen dentro del espectro visible) predomina sobre la absorción (que selecciona ciertas longitudes de ondas).

Por eso la maceración de un color en polvo puede afectar a su matiz, un fenómeno explotado por los pintores de la Edad Media, que controlaban los valores de sus pigmentos mediante el grado de maceración. Los colorantes en los organismos vivos son compuestos orgánicos: moléculas discretas que contienen cada una quizás varias docenas de átomos y una columna de enlaces de carbono. Hasta el siglo XIX casi todos los tintes eran “productos naturales”; es decir, sustancias orgánicas derivadas de animales o plantas. Además de utilizarse para colorear telas, servían para fabricar tintas y, fijadas en las partículas de un polvo inorgánico incoloro, constituían el agente colorante de las llamadas lacas.
El púrpura tirio, el color imperial de Roma, se extraía de un marisco. El azul índigo era el extracto espumoso de un alga marina. El carmesí provenía de una raíz; la cochinilla, de un insecto. Hoy día prácticamente todos los tintes son materias orgánicas sintéticas, con esqueletos de carbono fabricados a conveniencia por químicos industriales.
Mientras que en el mundo antiguo y medieval tan sólo una docena de tintes naturales eran lo suficientemente estables para ser de utilidad, hoy más de 4000 tintes sintéticos traen el color a nuestras sociedades industrializadas.

Deja un comentario